Muchas personas inseguras desearían no serlo. Se dan cuenta de que pierden oportunidades, sufren ante determinadas situaciones, se bloquean y no son ellas mismos. ¿Por qué nos sentimos inseguros? Sentirse inseguro es normal. Es una emoción que nos lleva a ser más reflexivos, más prudentes y más pacientes. El exceso de seguridad puede traernos problemas como relajarnos ante situaciones que necesitarían de una información o preparación mejor, no pensar dos veces lo que se cruza por nuestra mente o precipitarnos en tomar decisiones. Así que en el punto medio está la solución.

 

  1. La seguridad está sobrevalorada, no permitas que te retrase. Ahora te estarás llevando las manos a la cabeza pensando “qué dice esta loca”, que soy yo. En estos casos me refiero a aquellas personas que necesitan sentirse seguras para actuar. Hay gente que cree que hasta que no sea vea segura, no mandará un cv de trabajo; que hasta que no se sienta segura, no le pedirá a esa persona que le atrae que quiere tomar un café con ella; hasta que no se sienta segura, no le dirá a su jefa una idea brillante que mejora el rendimiento de la empresa. Y así cientos de ejemplos. Esperan a que se transformen en personas seguras para poder hacer algo. ¿No se puede invitar a alguien a tomar café siendo inseguro, o solo invitan a tomar café las personas seguras? Así que coge a tu inseguridad de la mano y plántate dónde creas que debes.
  2. Ande yo caliente, critíqueme la gente. Parte de la inseguridad viene de lo que creemos que los demás piensan de nosotros. Si pensamos que cada acción nuestra puede tener un impacto en la opinión de los demás y que esa opinión es importante, estamos perdidos. Claro que los demás opinan de nosotros, lo hacemos todos, de forma consciente o no consciente. Así que tranquilo, hagas lo que hagas, serás criticado o valorado. Así que mejor decide lo que te apetezca sin miedo a lo que otros opinen.
  3. No personalices las críticas que puedas recibir. Si haces esto, te sentirás más inseguro y pequeño todavía. Tómalas con curiosidad. Pregunta, ningunea la crítica que no creas que es cierta y cambia lo que creas que es correcto cambiar.
  4. Practica técnicas de relajación y meditación. La inseguridad suele acompañarse de síntomas de ansiedad debido al miedo a equivocarse. Estar entrenado en controlar tu respiración y tu tensión muscular, permitirá que, en el mismo escenario en el que sueles sentirte nervioso, controles los síntomas incómodos que te acompañen.
  5. Normaliza y acepta. ¿Por qué te preocupa la inseguridad? ¿Acaso crees que los demás no la padecen? Igual que tú, pero no se les nota. Igual que a ti. Eres más tú el que se percibe con nervios e inseguro que lo que proyectas hacia fuera. Sé sincero, ¿no te han dicho alguna vez, cuando tú has comentado que estabas nerviosísimo, que no se te notaba nada? Seguro que sí.
  6. Prepárate para la ocasión. Cuanto menos dejes a la improvisación, mayor seguridad y control.
  7. Si te sientes inseguro en las interacciones personales, trata de:
    • Sonreír. Las personas que habitualmente sonríen caen bien.
    • Interésate por los demás, pregunta por sus vidas pero sin ser imprudente.
    • Cuidado con el humor. La gente con humor cae bien, pero la gente que se ríe de los demás, no.
    • Muéstrate tú, relajado, hazlo fácil.
    • Tranquilo, no están pensando nada de ti. Puedes opinar lo que sea oportuno. No quieren un premio Nobel, te quieren a ti.
    • Sé prudente. Así es más complicado equivocarse.
    • Habla despacio. Ayuda a rebajar el nivel de activación y la ansiedad que provoca sentirse inseguro.
  8. Lo que has hecho está bien. “¿Será lo correcto, esperaban esto de mí, habrá acertado?” Baja tu nivel de exigencia. Te sientes inseguro porque dudas del acierto, del éxito, de la aprobación. Tranquilo, así, está bien.
  9. Tú solo. Deja de esperar a que alguien te empuje, te convenza o te acompañe. Ve al cine tú solo. Sal a correr tú solo. Cuelga el cuadro en tu casa solo. Elige ese vestido para esa ceremonia tú sola. Expresa lo que tú piensas. Si no lo intentas solo no sabrás si sabes hacerlo solo. Y…equivócate tú solo.
  10. ¡Cierra el pico, criticón! Esto va dirigido a esa voz interior tan parlanchina que tienes y que solo le da por hablar para criticarte. Tienes un criticón en el cabeza, cansino, pesado, perfeccionista, machacante. Cuando aparezca, por favor, dile que se calle. Shhhh, shut up!
  11. Cuida tu postura corporal. Mantente recto, con la espalda erguida. Cuida tus gestos desvalidos, no te encorves. Abre tus manos y tus brazos. Necesitas una postura de “aquí está el tío”. Si tu postura y propiocepción son seguras, tu cerebro interpretará que te sientes seguro y terminará generando pensamientos en esta línea.
  12. Tu atención, fuera. Deja la hipervigilancia para cuando seas vigilante de playa. Mientras, atiende las señales que ocurren fuera de tu cuerpo. ¿Qué están diciendo los demás?, ¿qué está ocurriendo en la reunión?, ¡Qué bonita decoración! Si pones la atención dentro, en tus sensaciones y en tus pensamientos alarmantes, terminarás desencadenando la respuesta de ansiedad. Percibirás síntomas incómodos, les prestarás más atención y empezarás a sentirte como un flan, reforzando así la idea de que eres inseguro.

Hay un tipo de inseguridad positiva que te permite ser reflexivo, prudente y analítico. Pero tarde o temprano tendrás que tomar decisiones. La inseguridad impide que tomes decisiones. Y si no decides, no avanzas.

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