¿Cómo seguir siendo compasivos después del confinamiento?

 

Perico y yo os lo prometimos en el directo. Os dijimos que os daríamos pistas para seguir manteniendo los valores después del confinamiento. Así que hoy empezamos una serie de artículos en Instagram y en la web que os ayudarán  a poner en práctica una serie de valores después del confinamiento.

Dice el “Emocionario”, libro sobre significado de emociones, que la compasión es “la pena que nos provoca la desgracia de otras personas”. La compasión se activa gracias a nuestras neuronas espejo que son capaces de empatizar y sentir el dolor ajeno. Cuando algo nos duele, también nos mueve. Y en este caso tratamos de transformar nuestro dolor ayudando a quien sentimos más vulnerable, a la persona por la que sufrimos.

Para ser más compasivos debemos pensar más en los demás y menos en nosotros mismos. Tener un corazón más grande.  Nos ayudará si somos más conscientes de lo que tenemos y somos, si valoramos más nuestras capacidades y posesiones. Por ejemplo, cuanto más valore mi capacidad de ver, de mirar la realidad, los colores, la naturaleza, más compasión tendré cuando me encuentre con una persona invidente. Las personas más compasivas además de sentir pena por el dolor ajeno poseen también la capacidad de disfrutar más de lo que tienen. El agradecimiento y la compasión van de la mano.

 

También la experiencia de sentir mi propio dolor, tristeza, vergüenza, miedo…me humaniza con el dolor de los demás. La vulnerabilidad es lo que más nos conecta con las personas. Si no sufriera dentro de mí las limitaciones me costaría mucho asimilar las limitaciones de los demás, difícil empatizar con ellas. Así que esas emociones nada atractivas nos pueden ayudar mucho.

 

Seremos más compasivos si evitamos huir del dolor ajeno, si permanecemos en contacto con situaciones de sufrimiento de la gente. No hay que rechazarlas aunque no sean de buen gusto. Nos educa la mirada y nos ayuda a sentir en los demás. No nos encerramos dentro de nuestros muros.

 

Estos días sentimos compasión por tantas personas hospitalizadas, familiares que pierden a un familiar querido y no tienen la oportunidad de despedirse, nos compadecemos por la fatiga y esfuerzo sobrehumano de los profesionales de la salud, personas que trabajan en el sector de la alimentación y limpieza, etc. Y sobre todo nos duele ver cómo la pérdida de empleo y los problemas económicos pueden afectar a tanta gente que va a pasarlo realmente mal.

Y, como estamos demostrando, la compasión nos mueve a ayudar: nos ofrecemos a cuidar los niños de la vecina que tiene que salir a trabajar, a realizar la compra a personas mayores, empresas cambian su actividad y fabrican EPIs, etc.

Y después de la era Covid, ¿seguiremos siendo compasivos? ¿qué podemos hacer por seguir ayudando a otros?:

  1. Identifica los grupos de riesgo, personas vulnerables, que tal vez las tenemos cerca. Invita a un café a una persona sin hogar, saluda con más afecto a la persona que pide en la puerta del supermercado, llama a un vecino mayor que tal vez vive solo…
  2. Elige a alguien próximo a quien puedes ayudar: un familiar, un amigo, un compañero de trabajo…y piensa cómo te quieres comprometer.
  3. Ponte un recordatorio para dentro de una semana, de quince de días, de un mes. Así no te olvidarás de lo que ahora estás decidiendo.
  4. Dale más importancia a las personas que a las cosas, a servir y ayudar que a poseer.
  5. Procura ser más comprensivo con las personas que te rodean. Disculpa la intención.
  6. Haz una lista de las cosas o experiencias importantes de tu vida y que tal vez no valoras suficiente.

Si te ha gustado, por favor comparte los valores y el plan de acción en redes. Puedes encontrarnos en @pericoherraiz y en @patri_psicologa

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