Hay personas reciclaje. Pero no me refiero a esas personas que separan la basura para reciclar. Las personas reciclaje son aquellas que recogen la basura de otros, la procesan y la devuelven en forma de positivismo y soluciones. Hay amigos, compañeros, parejas, que llegan, y, la mayoría de veces, sin previo aviso, descargan toda su toxicidad contigo. Hablan de lo que les va mal, de lo que les duele, de lo mal que les atendieron el otro día en el médico, critican a Menganito, se quejan de su peso, del trabajo, del calor, del frío, de los atentados de Londres, de todo. A veces no te dan baza ni para intervenir. Y cuando se han vaciado, te piden opinión, “Oye, ¿tú qué piensas de lo que decía ayer el comunicado de la empresa, ¿qué hacemos?”. Buscan tus soluciones, tu energía y tu positividad para recargar sus pilas. A la persona reciclaje, acostumbrada a pensar en esta dirección, desde las soluciones y no desde el oscuro mundo de la mediocridad y negatividad, suelen salirle de forma espontánea y natural ideas que otro ni siquiera es capaz de visualizar. Pero las personas reciclaje también sufren, se contaminan y un día terminan por no tener más ideas. Porque escuchar y transformar la basura tiene un desgaste emocional muy potente. Y no se te ocurra a ti un día decirles algo así como “tengo una molestia en la espalda, que me tiene frita”, porque automáticamente tu basura se te devolverá en modo exponencial “¿a mí me lo vas a contar? Llevo yo con una contractura tres meses que ni con fisios se me va. Todo el día medicada, ya no sé ni qué postura coger para dormir. Chica, de verdad, vaya mierda de vida, siempre tenemos una puñetería. Qué harta estoy”. Y tú te quedaste sin un poco de consuelo, sin que te pregunten, “mujer, ¿desde cuándo?, ¿has ido a un fisio?, ¿te estás tomando algo?” No les interesa, ellos solo quieren que les recicles la suya, no son recicladores.

 

Si estás cansado de esta toxicidad, de reciclar y quieres tener relaciones que te “positivicen” a ti, vamos a ver qué hace con ellos.

 

Una cosa es compartir noticias negativas, ser un buen amigo, escuchar y apoyar y otra reciclar la basura. Trata de decirle algo como “estoy deseando compartir contigo lo que te preocupa, pero desde la positividad”. Pide a la persona que resuma, que no se recree y cuando estimes que ha hablado suficiente sobre el problema, cambia de tema. Algo así como “eso es el pasado, no podemos hacer nada para cambiarlo, no le sigas dando vueltas que nos contaminamos, ¿cómo te está yendo en tus clases de flamenco?” Si dejas que hable del monotema sin freno, estarás reforzando su basura. Sabrá que tú eres quien se la recicla y te utilizará siempre.

 

No trates de razonar. Hay veces en que, desde la mejor de las intenciones, tratamos de razonar con ellos para que se den cuenta de que no todo es tan negativo, no todo es horrible y el mundo no es un lugar tan amenazador como cuentan. Pero estos argumentos ya los conocen. Si no los utilizan, si no relativizan, no es porque no sepan, sino porque dejarían de ser como son, de llamar la atención con la negatividad. Puedes decirle algo como “vale, aceptamos que el mundo es horrible, la gente que te rodea es egoísta, que tienes un trabajo de mierda, lo aceptamos, ¿quieres buscar soluciones o buscamos la peli del cine que dijimos de ir a ver esta noche?”

 

Hasta la empatía tiene un límite, que, de pasarlo, sufres tú, pero no solucionas o ayudas al otro. Si te quedas con los problemas de todos pensando que eso te convierte en un buen amigo, estás equivocado. Hay ayudas que tienen un límite, incluso para la persona que sufre. Puedes dar apoyo, escuchar, ofrecerte para ayudar, pero no puedes darle acumular tú a la basura. Recuerda, eres reciclaje, no un síndrome de Diógenes.

 

Deja que busque sus propias soluciones. Muchas veces no las encuentran porque su mente se ha acostumbrado a la queja, al enfado, a la crítica, pero no está entrenada para buscar soluciones. Pídele que las piense él, que te las comente. Y si te dice que se le ocurren, dile que es normal, que requiere un poco de esfuerzo. Anímale a hacerlo.

 

Hay basura que tienes que prohibir. No permitas que te critiquen a otros o que se ensañe con el o la ex. Cuando dejas que hablen mal de otras personas delante de ti, te conviertes en cómplice de esa práctica tan tóxica. Hay personas respecto a este asunto que no tienen freno ninguno. Personas separadas que, sin valorar el daño, hablan mal de su ex incluso delante de sus hijos, y te dan argumentos tan crueles como “así se enterará qué clase de padre tiene”. No participes en estas situaciones, son completamente descontroladas y dolorosas.

 

La recogida de basura tiene un horario. Si recibes una llamada de alguien que anticipas que te va a contar noticas negativas, y en ese momento no estás receptivo, no le cojas el teléfono. Tienes derecho a descansar mentalmente. Devuélvele la llamada cuando lo veas oportuno o ponle un mensaje diciéndole que ahora no le puedes atender. Incluso trata de quedar lo justo con quien sabes que se comporta así

 

Esto no tiene nada que ver con prestar ayuda a quien lo necesita, de forma honesta. Tiene que ver con los que continuamente, sin necesidad, tienen el mal hábito de hablar de todo lo negativo y rara vez tienen una buena noticia que compartir contigo. No te quedes más con la basura de los otros. No es tuya.

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