Querido adolescente…

Los psicólogos nos dedicamos a escribir mucho sobre cómo los adultos, madres, padres, educadores, tenemos que educaros, formaros y trataros. Tratamos de inculcar a los que os rodean, aman y desean lo mejor, cuál es la forma correcta de protegeros, de potenciar vuestra autoestima, de educaros en valores para que seáis personas de bien, responsables, autónomas y que podáis en un futuro vivir vuestra vida desde vuestro criterio, vuestras ideas, vuestra forma de ser, pensar y sentir.

La mayoría de los adultos se sienten agradecidos por tener directrices que les ayuden a ser mejores padres y educadores. Pero ¿y vosotros? ¿Quién os ayuda a vosotros?, ¿Quién os aconseja? Soy de las personas que confío plenamente en vosotros. Sois una generación distinta, con vuestras inquietudes, vuestras motivaciones, vuestra forma interesante de ser, vuestro estilo, vuestra manera intensa de relacionaros con lo real y lo virtual. Sois personas maravillosas, llenas de vida, de las que solo podemos esperar lo mejor. Porque cuando ponemos expectativas positivas en vosotros, cuando confiamos en lo maravillosos que sois, os ayudamos a potenciaros hasta el infinito.

Y ahora, cómo padres y educadores, ¿qué necesitamos de vosotros?

  1. No es un ataque, solo es amor

Necesitamos que entendáis, aunque muchas veces nos equivoquemos y no estemos de acuerdo, que todo lo que os decimos, que todo lo que deseamos para vosotros, está basado en el amor. Lo decimos porque os amamos. Sin más. Nos equivocamos, porque pensamos de manera distinta, porque desconocemos el mundo del futuro para el que vosotros sois unos visionarios, porque os damos consejos antiguos basados en reglas del siglo XX que no os sirven…pero todo es por amor. Por eso necesitamos de vosotros una reacción más comprensiva. No es un ataque, no queremos fastidiaros, solo tratamos de proteger lo que más amamos. De forma equivocada, antigua, a veces también correcta, pero solo es amor. Sería genial que, en lugar de contestarnos a gritos, de dar un portazo, pudiéramos sentarnos a dialogar, con la actitud respetuosa de las dos partes. Que tratáramos de debatir, de ser empáticos y de poder entender la postura de ambas partes, aunque no se comparta.

  1. Muestras de afecto

Nos encantaría que nos dierais un abrazo, un beso, una sonrisa, dedicarnos un tiempo para conversar, preguntarnos cómo nos ha ido el día, cómo nos sentimos. Si entráis en casa, os encerráis en vuestra habitación y solo os acercáis a nosotros cuando necesitáis pedir algo, a pesar de que sabemos que nos adoráis y nos queréis, no nos llega de esa manera. Podéis darnos muestras de afecto sin venir a cuento. Cuantas más, mejor.

  1. Una comunicación serena y respetuosa

Ya sabemos que no compartimos todos los puntos de vista. Es complicado. El mundo de la tecnología ha revolucionado el presente y el futuro, y muchas veces nos distancia porque estáis en otra onda. Pero si hacéis comentarios del tipo “mamá, es que no te enteras de nada”, nos hacéis sentir torpes y fuera de vuestro mundo. En lugar de verbalizar qué nos separa podrías decir algo así como “mamá, ¿te interesa que te explique esto? Es que es diferente a cómo tú crees”.

  1. Que nos hagáis partícipes de vuestras vidas

Nos interesa todo lo que tiene que ver con vuestro mundo. Ya sé que nos equivocamos cuando juzgamos tratando de advertiros de peligros. Pero tomadlo como el punto uno, como una muestra de amor. Estamos poniendo de nuestra parte para corregirlo. Pero nos encanta que os sentéis a hablar con nosotros, que nos contéis cómo son vuestros amigos, qué aspiraciones tenéis en la vida, con qué lo pasáis genial, a qué jugáis en el ordenador y cuál es la finalidad y la estrategia de vuestros juegos, qué música escucháis, cómo os gusta vestir, qué ideas políticas o religiosas tenéis, qué causas sociales os llaman la atención, qué os preocupa de este mundo. Nos encanta saber de vosotros. Y sí, es cierto, tenemos que aprender a escucharos mejor.

  1. Que nos pidáis opinión

Cuando nos pedís opinión nos sentimos parte de vuestro mundo y nos sentimos útiles. Pedirnos opinión no os obliga a tomar la decisión que nosotros os demos. Solo os da una visión de una persona con más experiencia en algunos temas y con otra visión.

  1. Hacer alguna actividad juntos, en familia

Nos gusta viajar con vosotros, salir a cenar, a comer, ir al cine. Igual no somos el planazo de vuestras vidas. Sabemos que ese lugar lo ocupan vuestros amigos. Lo respetamos y lo aceptamos. También nos ocurrió a nosotros a vuestra edad. Pero si buscamos tiempo para hacer cosas juntos, actividades divertidas, nos mantendremos más unidos. Porque el ocio afianza los vínculos. Nos encantaría que nos hicierais propuestas deportivas, un restaurante nuevo que hayáis probado con vuestros amigos, un museo, una obra de teatro, o incluso empezar a ver una serie juntos. Disfrutamos mucho de vuestra compañía. Es la mejor manera de sacarle jugo a la vida, veros en acción y compartir esos momentos con vosotros.

  1. Sinceridad y honestidad

La base de la confianza es la sinceridad. Ya sé que a muchos de vosotros ser sinceros os ha llevado a consecuencias que os han perjudicado. Pero sin sinceridad los adultos estamos perdidos. No sabemos con quién estáis, dónde estáis, ni qué hacéis. No queremos saberlo todo, solo estar al tanto de vuestros movimientos. Si nos decís que os vais al cine con una amiga y que luego dormiréis en su casa y lo que hacéis es ir de fiesta a un pueblo y dormir luego en casa de vuestra pareja, os estáis saliendo con la vuestra, pero si nos enteramos, perderemos toda la confianza en vosotros. La confianza, una vez que se pierde, es muy complicada de reconstruir. Por favor, sed valientes, decidnos la verdad. Arriesgaros. Ya trataremos de encajar verdades que no queremos escuchar y buscaremos la manera de negociar. Pero si nos mentís, estaremos montando una relación falsa sobre pilares equivocados.

Sabemos que os gusta vivir la vida de manera intensa y exprimir cada momento. Pero también tenéis que entender que hay actividades, salidas, decisiones que puede que no compartamos y que podamos negociar y puede que haya otras que sean innegociables.

  1. Colaboración

No deberíamos verbalizar la frase mítica de “parece que estés en un hotel, cama, comida y listo”. Deciros esta frase no hace más que alejarnos y no aporta nada. Sinceramente, podríamos formularla en un tono mucho más positivo. Pidiendo lo que necesitamos de vosotros. Pero sería genial que también tuvierais la iniciativa. ¿En qué puedo ayudar?, ¿Necesitáis algo? Y ocuparos de vuestras cosas. Supone tener la habitación ordenada, la ropa en su sitio, haceros la cama…

Nos quitaríais un peso de encima si no tuviéramos que repetiros vuestras responsabilidades con tanta frecuencia. Tenéis que entender que madres y padres tenemos mucha presión con el ritmo de trabajo que llevamos, la mayoría vamos desbordados y con los nervios a flor de piel, y que cualquier iniciativa por parte vuestra supone sacarnos una piedra de la mochila. Todo lo que salga de vosotros sin tener que deciros nada es una gran ayuda.

  1. Agradecimiento, elogios…algún piropo

Algún comentario como “mamá, qué bien te sienta esa camiseta”, “qué bueno está el pollo hoy”. El elogio y el agradecimiento también nos acercan. A todos nos gusta que nos reconozcan las cosas bonitas. Nos hace sentir bien. Y aumenta la posibilidad de que estas se repitan. Está claro que el que tiene el rol de cocinero en casa tiene que hacer la comida, tenga ganas o no. Pero si se acompaña de un comentario positivo, te alegra la vida.

Por el contrario, y en general en el seno familiar, tendemos a escuchar mucho más las críticas negativas, lo que no nos gusta, lo que nos separa. Y todo esto nos posiciona en dos mundos distintos cuando realmente estamos en el mismo. Dediquemos cada día un momento a agradecernos lo que hacemos los unos por los otros. Pongamos el foco de atención en qué nos gusta, qué disfrutamos de la dinámica familiar, qué es hoy especialmente chulo. Y por favor, verbalicémoslo. Hay veces que somos conscientes de que la comida está riquísima pero no decimos nada.

  1. Que nos ayudéis a ser mejores padres

Estamos abiertos a cualquier crítica constructiva, sugerencia, siempre que la formuléis en tono positivo. A veces no sabemos qué os molesta, no sabemos cómo motivaros, retaros, cómo daros afecto, cuando necesitáis vuestro espacio o que os dejemos en silencio. A veces somos torpes y os tratamos cómo nos gustaría que actuaran con nosotros en ese momento. Pero si no decís nada, nos seguiremos equivocando. Necesitamos vuestra ayuda para ser mejores. Igual que vosotros necesitáis de nosotros para ser mejores.

Os pedimos lo mismo que nosotros tenemos que hacer con vosotros. Respeto, amor, atención, muestras de afecto. Entre todos podemos tener una relación que se disfrute, que nos enriquezca mutuamente, con la que aprender mucho los unos de los otros.

Os adoramos, queremos lo mejor para vuestras vidas porque vosotros sois la nuestra.

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