Quien bien te quiere…no te hará llorar.

Cuando te unes en pareja, cuando decides compartir casa y formar un hogar, no solo convives con lo que te enamoró locamente al principio de la relación, sino que convives también con sus defectos. Los defectos se acentúan cuando pasas con ellos 24 horas al día, todos los días del año, porque se vuelven visibles.

Aquello que os separa es difícil verlo al inicio de la relación. Estás tan enamorada que potencias y maximizas lo que adoras, lo que te ha atraído y obvias por completo o te niegas a ver, lo que no te gusta. Todo se debe al foco atencional. Si no quieres sufrir, abre un poco los ojos al inicio y si de verdad eres consciente de que actúa o hace cosas que “no soportas” y que pondrías en una lista de “jamás saldría con un hombre que…” no sigas enredándote y enamorándote, porque luego te costará mucho salir de ahí.

No tengas miedo a expresarte. Muchas mujeres y muchos hombres creen que siendo sincer@s con sus sentimientos y con lo que esperan de la relación, ahuyentarán a su amor. Pues querid@, si tiene que dejarte porque tú le has dicho, por ejemplo, que para ti es importante el compromiso y que en un futuro deseas ser madre… “tanta paz lleve como gloria deja”. ¿Por qué quieres alargar una relación que, en principio, no coincide contigo en lo que tú deseas? Hay muchísimos hombres que desean tener un compromiso, formar una familia, pero éste no. No retengas ese tipo de información pensando que algún día cambiará, que igual más adelante, si te quiere más, cederá.

Sé valiente y expresa tu proyecto de vida.

«Si detectas comportamientos o comentarios que se te atragantan, plantéate no comprometerte más. El primer paso sería decirle lo que no te gusta, de forma asertiva, con educación, haciéndole saber cómo te sientes cuando actúa así, y preguntándole si para él sería algo complicado de cambiar. Dale un tiempo, igual, su motivación por ti le hace cambiar aspectos que no eran relevantes para él, que hacía por costumbre, pero que no le supone mucho esfuerzo dejar de hacerlo. Pregúntale también si hay algo de ti que a él le irrite y comprueba si para ti sería sencillo cambiar.

En el caso en el que te diga que es imposible, que “yo soy así” y “que esto es lo que hay”, toma decisiones. Las personas suelen cambiar cuando se sienten motivadas y cuando creen que es necesario. Y siempre bajo la premisa de que les aporte algo positivo a ellas. Hacerte feliz a ti puede ser motivación suficiente, pero puede que no.

No tengas miedo a expresarte. Muchas mujeres creen que siendo sinceras con sus sentimientos y con lo que esperan de la relación, ahuyentarán a su amor. Pues querida, si tiene que dejarte porque tú le has dicho, por ejemplo, que para ti es importante el compromiso y que en un futuro deseas ser madre… “tanta paz lleve como gloria deja”. ¿Por qué quieres alargar una relación que, en principio, no coincide contigo en lo que tú deseas? Hay muchísimos hombres que desean tener un compromiso, formar una familia, pero éste no. No retengas ese tipo de información pensando que algún día cambiará, que igual más adelante, si te quiere más, accederá. No es cuestión de hablar en la primera cita qué deseas a corto, medio y largo plazo, pero tampoco te reserves ni te cohíbas pensando en que te dejará si sacas estos temas comprometidos. Si te deja, no era tu hombre.

El hombre que te quiera como tú deseas que te quieran, no necesitará que estés alargando conversaciones serias y profundas sobre el futuro de la pareja, porque él deseará cosas similares, y las querrá contigo. No sufras más, no vale la pena. No es el único hombre del que te puedes enamorar, hay muchas medias naranjas, kilos y kilos. Pero ésta no es la tuya.» De mi libro “¿Por qué ellos sueñan con ser futbolistas y ellas princesas?”

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